Imaginaos la siguiente situación:
Has quedado para comer en tu restaurante preferido con un/a amiga/o. Pedís tu plato preferido y mientras estáis comiendo, te da la sensación de que a la otra persona no le está gustando demasiado:
a. Decides pedir otro plato que seguramente le guste más.
b. Sigues comiendo, pero angustiada/o porque crees que no le gusta.
c. Sigues comiendo y disfrutando de tu plato.
d. Preguntas si le gusta.
Seguramente, en esta situación, casi todas/os lo tenemos muy claro. Elegiríamos la C o la D. Aunque muchas veces, en la D, es decir, al preguntar cabe la posibilidad de que no te lo creas, rizando más el rizo. Y aquí volveríamos a la opción a y b. Es decir, al Arte de Sufrir.
Ahora, pongamos la misma situación en otro contexto.
Imagínate que estas disfrutando con alguien de una relación sexual. Estáis realizando una práctica (ya sea sexo oral, penetración, masajes corporal y/o genital, abrazos, besos, etc) que a tí te encanta. Y piensas que tendrías que "acabar" ya, porque te da la sensación de que la otra persona se puede cansar. ¿Qué haces?
a. Decides cambiar a otra práctica que crees que a la otra persona le va a gustar más.
b. Sigues con la misma práctica, pero pensando que tienes que "acabar" rápido
c. Te dejas llevar y sigues disfrutando de esa práctica.
d. Preguntas.
En esta situación, ¿sigue estando clara la opción?
Si eliges la a, en principio no hay problema. Pero si eliges siempre la A, cabría preguntar dónde te han dado el título de Adivinación de Pensamientos. :). Esta opción suele elegirla más gente de lo que pensamos, convirtiendo una situación placentera de dos, en una situación placentera "supuestamente" para una de las partes. Y el "supuestamente" tiene bastante importancia. De hecho, si os fijáis, se crea un problema (estoy tardando demasiado) de la nada, puesto que los tiempos no vienen marcados, nos los marcamos nosotras/os. Y, además, nadie ha dicho nada.
Si eliges la b, está claro que el hecho de estar pensando en "acabar" rápido, va a disminuir mucho la sensación de placer, puesto que no estarás disfrutando del momento. Y no sólo eso, sino que el simple hecho de pensar en un Fin, no permite disfrutar del camino en todo su esplendor. Ya que el orgasmo no es un fin en sí mismo, sino que es una parte más del placer que, si la marcamos como fin, se corre el peligro de que anule todo el proceso placentero.
Si eliges la c, realmente te estás responsabilizando de tu placer. Partimos de la base de que cada cual hará lo posible para disfrutar del momento. Si la otra persona se cansa y es responsable de su placer, lo dirá sin más. Y no por ello la relación empeora, sino que se enriquece. En cambio, si la otra persona se cansa y no dice nada, es SU problema y ahí el/la única responsable es la otra persona.
Si eliges la d, y no entramos en el dilema de antes, sigues responsabilizándote de tu placer, puesto que la comunicación no es importante, es imprescindible para poder disfrutar y disfrutarnos, sin tener que adivinar los pensamientos de la otra persona. Si partimos de la base de que las partes participantes son responsables de su propio placer, cada cual disfrutará de sí misma/o y participará en el placer de la otra persona. Como ya dije en otras entradas (aquí y aquí), cada cual es responsable de su propio placer y participante en el de los demás. Todavía no existe nadie que, con su sola participación, haya logrado que otra persona haya disfrutado. Pero de este tema, hablaremos más adelante :)
Mónica QJ

















