4 dic. 2010


YO, MI, ME, CONMIGO

Como decía el otro día, estuvimos debatiendo sobre el Sano Egoísmo en la Fundación Sexpol. Y fueron un par de horas muy productivas.
 
La definición que entendemos por Egoísmo y Altruismo, basándonos en la RAE, son las siguientes:

Egoísmo:

1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.


Altruismo:

1. m. Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio


En ninguna de las dos definiciones tiene cabida la preocupaión y ocupación de una/o misma/o, todo queda en manos de los demás. Esto conlleva, en la mayoría de las veces, a la frustración y/o culpa. Y si analizamos el altruísmo veremos que, si realmente supusiese buscar el bien ajeno a costa del propio, sería totalmente insano. Si haces algo, es porque supone algo para tí, si no no lo harías. Con lo cual, aunque cueste admitirlo, para ser altruísta primero tienes que pensar en tí mismo/a.


En realidad, existen dos tipos de egoísmo:


El Egoísmo Inmaduro, que consiste básicamente en intentar conseguir todo aquello que se desea sin valorar las consecuencias. Se realizó un experimento con menores en los que les dejaban solos en una habitación con una caja de caramelos. Les decían que si no los tocaban hasta la vuelta de los adultos, después podrían coger todos los que quisieran. La mayoría no aguantaron la tentación de coger caramelos en ausencia del adulto, con lo que se quedaban sin una recompensa mayor. No valoraban las ganancias de la espera y preferían ganar un poco en el momento para perder el doble después.







El Sano Egoísmo o el Egoísmo Maduro consiste basicamente en buscar lo mejor para uno/a misma/o. En el caso del experimento, sería contener las ganas de comerte un caramelo sabiendo que la recompensa vendrá después. En este caso se opta por no perder nada ahora o perder un poco para ganar más después. E implica desarrollar y cultivar nuestra capacidad de frustración, convirtiéndose la espera no en un sacrificio, sino en una espera beneficiosa PARA tí.


El problema viene cuando se piensa que si sólo buscas tu propio beneficio es en detrimento de los demás. Pero párate a pensar un momento: Si para ganar tú tiene que perder otra persona...¿realmente estás ganando? ¿Estás pensando en tu cuidado? 

Seguiremos hablando de este tema...


Mónica QJ

3 comentarios:

  1. De acuerdo a los principios biolóhgicos lo que llamamos altruismo puede deberse a la presión de la selección natural. Dawkins, en su sobrebio ensayo "EL gen egoista" planteaba una población (por ejemplo de aves) en la que la variabilidad genética, muy alta, distribuye de forma más o menos igualada genes que definen posiciones de comportamiento extremas, puramente altruista, (el protador delgen ofrece su ayuda sin esperar recipocidad) y puramente egoista (el portador del gen toma ayuda y jamás ofrece reciprocidad) más las posiciones intermedias.

    A priori parece que los miembros puramente egoistas tienen ventaja, ya que reciben la ayuda de los altruistas (por ejemplo un picoteo sanitario que elimine parásitos debilitantes) y jamás ceden nada, con lo que sus oportunidades de reproducirse son mayores. Sin embargo eso sólo sucede en las primeras fases, ya que al abusar de los altruistas éstos tienen menos posibilidades de reproducirse y cada vez son menos.

    El éxioto inicial del gen "egoista" se traduce en la casi total desaparición de su gen "víctima" en unas pocas generaciones, y sólo quedan comO posibles objetivos ellos mismos y los rangos intermedios. En esa circunstancia el egoismo puro ses una estrategia inferior a la que Dawkins llama "donde las dan, las toman" (DLDLT), es decir: a priori el individuo ofrece su ayuda pero si el receptor de la ayuda no corresponde en igual medida queda catalogado como indeseable y ya no recibe ninguna ayuda. La ventaja del egoista queda reducida a un primer intercambio a partir del cual ésta desaparece. Por supuesto sigue aprovechándose de los individuos que tengan un cierto porcentaje de altruismo pero al igual que los altruistas puros estos iran siendo cada vez más escasos mientras que los individuos que genéticamente presentan el comportamiento DLDLT siempre obtienen ventaja de su comportamiento: si se relacionan con individuos similares a ellos, siemrpe hay ventaja, si lo hacen con los semialtruistas también, y si se relacionan con los egoistas la relación (y el perjuicio) cesa tras el primer intercambio. En cambio los egoistas sólo obtienen un beneficio real con los semialtruistas, apenas obtienen un ligero beneficio inicial con los DLDLT y nunca obtienen beneficio al relacionarse entre sí, lo que hace que su éxito reproductor, inicialmente alto, se vaya reduciendo.

    El resultado a medio plazo es que partiendo de una situación igualada al principio, seguida de una gran ventaja para los genes que empujen al comportamiento puramente egoista, se llega a una situación de ventaja estable para los individuos DLDLT que inicialmente confían en sus semejantes pero escarmientan con la experiencia. No dejará de haber nunca genes que inciten al altruismo o egoismo puros, pero una vez alcanzado el segundo equilibrio, éste es estable y los genes extremistas estarán en desventaja frente a los flexibles.

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  2. Mis disculpas por los errores en el texto: estoy trabajando con un miniportátil y no me apaño con el teclado)

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  3. Muchas Gracias Jose por tu explicación! :)

    Efectivamente, el egoísta puro se autoengaña con las primeras victorias...por ello nunca está de más mirar qué consecuencias traerá la acción para ver las pérdidas o beneficios que vendrán después.

    Un besote José!

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¡¡Muchas gracias por contribuir!!

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