18 abr. 2012


Relaciones Sexuales de Miedo...Sin Miedo

En enero hice una tertulia en la Fundación Sexpol sobre cómo disfrutar de las relaciones sexuales sin miedo. Y aquí os dejo el artículo que de allí nació y que está publicado en el primer número de la Revista Digital de Sexpol. Para saber más sobre ella y poder leer más artículos del primer número, entra aquí e invierte en disfrute :). Y sin más, os dejo con él:

RELACIONES SEXUALES DE MIEDO....SIN MIEDO



El objetivo básico que se plantea cuando mantenemos relaciones sexuales es disfrutar. Pero en alguna ocasiones este objetivo se trunca por toda la carga mental que llevamos y que, finalmente, se manifiesta en nuestras respuestas corporales. El ser humano es un ente bio-psico-social:
Bio: formado por el cuerpo que nos tocó y toda su carga hormonal.
Social: todos los aprendizajes que hemos ido recibiendo a lo largo de nuestra vida y que no siempre nos favorecen en según qué momentos
Psico: cómo integramos y vivimos la información recibida.
Si bien es cierto que el ser humano tiene una carga biológica, la parte social y psicológica determinan de qué manera vas a vivir y disfrutar de tu cuerpo.

Culturalmente, por un lado, nos encontramos con una hipersexualización donde casi todo lo que vemos está cargado de contenido sexual. Y por otra, los encuentros sexuales están orientados al logro: hacerlo bien, que la otra persone disfrute, tener muchos orgasmos, no tenerlos demasiado rápido, etc. Todo ello lleva a que, en más ocasiones de las que nos gustaría, suframos mas por todos esos pensamientos y logros que tenemos que cumplir ,que por poder que disfrutar de lo que estamos haciendo.


Hay demasiadas reglas establecidas desde el exterior que condicionan la sensación de disfrute. Algunas de ellas son:

¿Qué son las relaciones sexuales completas?

Parece que para tener unas relaciones completas entre parejas heterosexuales deben existir una serie de prácticas obligatorias que suelen ser: besos, alguna caricia, sexo oral y, la práctica por excelencia, la penetración vaginal. Este reduccionismo del disfrute cohíbe la libre vivencia de nuestro placer, puesto que está supeditado a la existencia o no de estas prácticas. Para poder disfrutar plenamente lo ideal sería que cada práctica o acción que hagamos sea un fin en sí mismo. Es decir, realizar prácticas con el único fin de disfrutar y no de quemar pasos para llegar a la penetración.

Superpoderes: Sé lo que estás pensando

En algunas ocasiones nos encontramos con que la comunicación verbal brilla por su ausencia y estamos descifrando lo que la otra persona quiere o esperando que la otra persona adivine lo que quieres. En este tipo de situaciones, nuestra atención se centra totalmente en la otra persona y nos olvidamos que ambas personas quieren disfrutar…y ¡leer la mente quema mucho tiempo y energía!. La palabra es un arma cargada ya no de futuro, sino también de placer…úsala y ahorra tiempo, que los superpoderes de adivinación no siempre aciertan.

El ruido en la cabeza: ansiedad anticipatoria

Todas estas reglas en ocasiones nos nublan los pensamientos e impiden disfrutar del momento desviando la atención a lo que supuestamente debería ser. Muchas mujeres se agobian pensando en el orgasmo que ya deberían tener, y muchos hombres en la eyaculación que ya está en camino….y tanto pensar diluye el placer y da paso a la ansiedad, creando círculos viciosos donde el disfrute desaparece. Crea tus propios ritmos, céntrate en el ahora y saca provecho de todo lo que vaya pasando. El no tener un orgasmo no anula el placer que has sentido hasta el momento…además, el orgasmo nunca va donde le llaman, sino donde escucha la fiesta. Si estimas que has eyaculado demasiado rápido para tu gusto no impide que sigas disfrutando…o ¿sólo disfrutas cuando eyaculas? Porque de ser así, ¡el resto de día tiene que ser un aburrimiento!

 Los deberías:
Cuando las normas vienen de fuera en algo que tú disfrutas desde dentro, suele ser un desestabilizador natural. Relájate y disfruta, nadie está controlando que cumplas los estándares establecidos…márcate tus propias relaciones sexuales. Recuerda que si estás en un encuentro sexual es para disfrutar, no para ganar.

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Estos son algunos de los puntos que entorpecen la vivencia del disfrute en las relaciones sexuales…y, sabiéndolo, ¿qué se puede hacer?
  •           Conócete:
El conocer tus ritmos es una de las claves para disfrutar. Déjate llevar y no examines cada paso que das. ¿Que de repente sientes que te baja la excitación? Olvídate y disfruta de ella, ya volverá. No te centres ni te agobies pensando en porqué se ha ido, dirige tu atención sólo a lo que te haga disfrutar.

  •           Cultiva el sano egoísmo
      Piensa en ti y en lo que mejor te va. Esto no implica que pierdas de vista a la otra persona, sino que cuanto más disfrutes tú más posibilidades hay de que la otra persona lo haga… ¿o a ti te gusta mantener relaciones sexuales con alguien que parece que se está agobiando?
  •         Humor:
     Imprescindible. El humor es el mejor arma para disfrutar. No tomarse demasiado en serio y enfocar las relaciones sexuales como el juego que son. Ríete y relájate.
  •           Disfruta del no control
     El querer controlar todo lo que pasa funciona como una cuerda que asfixia al disfrute. No planees qué harás y disfruta de lo que estás haciendo.
  •           Diferencia entre la culpa y la responsabilidad
   A veces, cuando algo no sale como nos gustaría, nos culpamos…la culpa en ocasiones es inmanejable, es como una roca que nos cae y nos aplasta. Comienza a hacerte responsable de tus actos: la responsabilidad tiene opción de cambio; cuando no te sientas cómoda/o con algo, analiza qué puedes hacer tú y da el paso para cambiarlo.

Y, sobre todo, recuerda: los límites los pones tú. No hay nada escrito que te obligue a hacer lo que no quieras, pero tienes un montón de folios para rellenar con lo que sí. Atrévete a crear tus propias relaciones sexuales. Y, sobre todo y ante todo, disfruta.


1 comentario:

¡¡Muchas gracias por contribuir!!

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